Las Teorías Literarias en Bolivia IV
(Los Heterodoxos)
Autor: Marco Antonio Loza Sanjinés
Introducción
A
las teorías predominantes en la academia (Semiología, Estudios
Culturales) se deben añadir visiones, que estando al margen, van
adquiriendo mayor influencia. Son tendencias, para mayor explicación,
que se van imponiendo como formas de lectura. Se trata de posiciones que
podríamos denominar heterodoxas, comandada por un libro de Marcelo
Villena, profesor de la Carrera de Literatura de la UMSA y de una visión
psicoanalítica de orientación lacaniana.
Las Tentaciones de San Ricardo
En
su libro: “Las Tentaciones de San Ricardo. Siete ensayos para la
interpretación de la narrativa boliviana del siglo XX”, Marcelo Villena
comienza dibujando un marco de lectura con los autores canónicos del
Olimpo Francés (es decir, ni más ni menos que los mismos autores tantas
veces mentados por Renato Prada y Luis H. Antezana, cf. Las Teorías Literarias en Bolivia, Primera Parte):
Roland Barthes, Julia Kristeva, Michel Foucault, Greimas, etc., pero de
una manera completamente distinta… bueno, no tanto, digamos más bien
creativa, él mismo sostiene que lo suyo no es una búsqueda teórica, sino
una experiencia de lectura, “incluso en lo conceptual”.
De la mano de
Roland Barthes, Villena comienza señalando que la Literatura,
considerada como poiesis (creación) es, ante todo, un acto, más
propiamente un “gesto”, un “hacer”; así la pregunta tradicional y
canónica de la poética: “¿Cómo está hecho esto?, se desplaza “hacia una
interrogación más radical: ´¿qué es lo que esto hace?, ¿cómo?´”. Villena
se aleja del punto de vista que considera la obra literaria como un
documento en el que alguien (el escritor) habría ocultado o cifrado “su”
tiempo, “su” espacio, etc. y que otro alguien (el lector)debería
descifrar, interpretar; en cambio, la noción de escritura, que Villena
toma de Barthes es la del punto de cruce entre la lengua (espacio de la
ley, de la prescripción, de la historia, si se quiere) y el estilo como
“ese ´frescor´ que pasa por encima de la historia”. Villena nos presenta
una mirada precisamente “fresca” de los semiólogos franceses, una que
disfruta de la lectura y ésa es ya una gran novedad y una verdadera
ruptura con el lenguaje académico.
Para Villena “la noción de escritura
lanza más bien el reto de imaginar una historia de la literatura sin
teleologías […] sin la presunción de una conciencia” y se pregunta: “¿el
creador boliviano, la bolivianidad en lo literario?”. Por eso renuncia
conscientemente a elaborar una teoría literaria boliviana ya que ésa
sería una búsqueda de la “bolivianidad” en lo literario, es decir,, ir
tras “el fantasma del sujeto concebido como identidad”, lo que se debe
buscar más bien, en una historia de la Literatura, es “la forma de un
devenir específico, descentrado, heterogéneo, activado por un conflicto
que constantemente se reactiva en torno a determinadas tensiones y
encrucijadas: las de la relación con el sentido en el contexto de la
Literatura Boliviana”. Con esta mirada, Villena va a la propia obra, en
la misma dirección que tomara Walter Benjamín cuando sostenía que quería
llevar a cabo la idea de iluminar una obra absolutamente a partir de
ella misma.
Si las lecturas de Luis H. Antezana y Renato Prada se
fundaban principalmente en la noción de texto, en Villena hay una
voluntad filológica (muy parecida al “primer” Cachín, ése de Álgebra y
Fuego, libro que se publicó en 1978, en Bélgica y que recién nos llegó
en 2000) que le obliga a indagar no en las estructuras narrativas, sino
cómo la escritura hace de la lengua un trabajo (Julia Kristeva); del
mismo modo, siguiendo al Roland Barthes de S/Z, leer es, también, “un
trabajo de lenguaje” que podríamos decir, parafraseando al Lacan del
“acto analítico”, desemboca en un “acto de lectura” que es a donde
Villena quiere llevarnos: al gesto de la lectura. Y, finalmente, a
intentar pensar lo obvio: que nuestra literatura tiene cierto valor
estético y hay que leerla como si de arte se tratara.
La lectura Psicoanálitica
La
otra forma de lectura que va ganando más adeptos en la academia es la
que tiene su origen en una visión psicoanalítica de orientación
lacaniana. Todavía es una tendencia poco clara y por lo menos posee dos
maneras de entenderla: una, por ahora, digamos dogmática y otra que
sitúa al Psicoanálisis dentro de un cuadro epistemológico-filosófico;
ambas tiene su origen en la lectura de Jacques Lacan, recordemos que
este psicoanalista francés produjo el “giro lingüístico” en la lectura
de Freud, partiendo de un razonamiento estrictamente lógico: si el
Psicoanálisis postula un inconsciente y el inconsciente habla, a través
del malentendido, del chiste, de los sueños, de los actos fallidos,
entonces el inconsciente está estructurado como un lenguaje. Ahora bien,
cada uno de esos discursos: el malentendido, el chiste, etc., no están
sistemáticamente estructurados y se asemejan en su ficción y aparente
desorden a un texto poético.
La versión dogmática de este tipo de
lectura a veces (con)funde conceptos lacanianos con conceptos literarios
por ejemplo, Rodolfo Ortíz al comentar la obra crítica de Oscar Rivera
Rodas (“Poesía y lenguaje: el Psicologismo en la Crítica de Oscar rivera
Rodas”, en AA.VV. “Rastros de la Crítica Literaria Boliviana”)
sostiene, hablando de lo poético, que lo escrito no es para ser
comprendido, “[…] ya que –cita a Lacan– si bien es en la cadena
significante donde el sentido insiste, ninguno de los elementos de la
cadena consiste en la significación de la que es capaz en el momento
mismo”.
La otra versión sitúa los aportes teóricos de Lacan en un orden
epistemológico-filosófico, así por ejemplo, la mirada crítica que
sostiene el Dr. En Lingüística y profesor de la Carrera de Literatura de
la UMSA, Walter Navia (aunque su preocupación principal es la
coincidencia entre Literatura y Filosofía) proponiendo entenderlo como
un modelo de comunicación “sui generis”, porque no es ni unidireccional,
ni tampoco bidireccional, “sino que es necesaria y simultáneamente
bidireccional y retroactiva”.
Conclusión de conclusiones
Al
concluir este recorrido por las Teorías Literarias en Bolivia nos
encontramos con un panorama en el que se repiten insistentemente el
estudio de ciertos teóricos de moda sin avanzar hacia una mirada más
amplia (basta leer las tesis de licenciatura presentadas en la academia
para confirmar esto), sin resolver el problema de si una determinada
teoría literaria, desarrollada en un contexto diferente, ayudará a
iluminar la Literatura Boliviana.
Nota Bibliográfica
Villena, Marcelo. Las Tentaciones de San Ricardo. Siete Ensayos para la Interpretación de la Narrativa Boliviana del Siglo XX. (La Paz: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003).
Mariaca, Guillermo (et. Al.). Rastros de la Crítica Literaria Boliviana. (LA Paz: Carrera de Literatura, UMSA, 1997).
Navia, Walter. El Modelo de Comunicación de Lacan. Texto inédito, s/f.


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