Las teorías literarias en Bolivia (primera parte)
Autor: Marco Antonio Loza Sanjinés
Publicado por primera vez en la revista: El Juguete Rabioso, abril 10 de 2005. La Paz Bolivia
Introducción
¿Se
produce teoría literaria en Bolivia? La respuesta es seguramente no. Lo
que sí hay es una gama muy amplia de “lecturas”, aplicando diversas y
diferentes teorías producidas en otros lugares. El campo de lecturas
está dominado por dos corrientes principales: la Semiótica de estirpe
francesa y los Estudios Culturales, ésta última está más cerca de la
sociología que de la literatura. En esta nota nos proponemos revisar la
obra de dos divulgadores de la primera corriente, siguiendo el
entusiasmo que sustenta la frase de Marguerite Yourcenar: “No hay tarea
tan apasionante como la de confrontar los textos”. Compararemos aquí los
textos de Renato Prada Oropeza y de Luis Huáscar Antezana, dos
estudiosos que fueron los primeros en “traer” a Bolivia las ideas de la
Semiología francesa.
La autonomía literaria
Renato
Prada publica en 1976 lo que seguramente es el primer libro de
divulgación de la Semiología: “La autonomía literaria”. Sus años en
Lovaina (Bélgica) fueron fructíferos en lecturas, a decir por la amplia
bibliografía en francés que se encuentra en su libro. Encontramos en ese
libro a autores ya míticos como Ferdinand de Saussure sobre el que se
fundan las concepciones del signo de gran parte de la semiología
francesa; Roland Barthes, hoy todavía muy leído y utilizado para leer la
literatura boliviana (Cf. “Las tentaciones de San Ricardo” de Marcelo
Villena); se encuentra la referencia al famoso “Diccionario
Enciclopédico de las ciencias del lenguaje” de Ducrot y Todorov; ya
tenía una lectura de Derrida (“La escritura y la diferencia”).
En el
texto de Prada notamos la voluntad de un trabajo dedicado a probar la
autonomía literaria siguiendo ideas de la semiología pero, también,
nociones diferentes como las del Formalismo Ruso o el Círculo de Praga
citando a autores ahora casi olvidados como Mukarovsky o Tynjanov; con
esas herramientas teóricas puede sostener que la obra literaria se mueve
en otros registros además de el de la comunicación y que la intención
dominante en ella es la “función poética”, por eso se hace necesario
estudiar el sistema literario con métodos propios basados en el estudio
de la lingüística, por ejemplo la semiología
Luis H. Antezana
Al
año siguiente a la publicación de “La autonomía literaria”, se publica
un libro que lleva un título ya más explícito: “Elementos de semiótica
literaria” de Luis H. Antezana. Texto emblemático y de mucha influencia
en las lecturas que después se harían de la literatura boliviana, sobre
todo las producidas en la academia.
Los “Elementos...” constan de un cuerpo teórico en el que se presenta a
todo el Olimpo francés y un conjunto de lecturas (sobre: “Morada” de
Eduardo Mitre, “Estrella Segregada” de Cerruto y “La Chaskañawi” de
Medinaceli). En la parte teórica encontramos los conceptos lingüísticos
esenciales, tales como: la distinción entre lengua y habla (F. De
Saussure), el concepto de signo, sintagma y paradigma, las funciones del
lenguaje (Roman Jakobson), enunciado y enunciación, etcétera. Luego
están las “Hipótesis semióticas”, es decir, cómo los conceptos
lingüísticos engarzan con la literatura: el intertexto, relato y
narración, etc. Para Antezana el lenguaje literario produce un sentido
siempre renovado, siempre en movimiento y por lo tanto no podría
reducirse al “material de base” (el lenguaje ordinario), por eso son
necesarias las Teorías de la lectura.
Así, de golpe, en los años 1976 y 1977, estos dos textos nos presentan
teorías literarias novedosas. Al comparar las bibliografías de ambos
libros encontramos muchos autores visitados por Prada y Antezana: Roland
Barthes en primera fila, Émile Benveniste, Algirdas Julien Greimas,
Lois Hjelmslev, por supuesto Ferdinand de Saussure, Roman Jakobson,
Jacques Derrida, Julia Kristeva (que no está presente en “La
autonomía...” pero sí en un libro posterior de Prada: “El lenguaje
narrativo”, 1979, que él mismo dice es continuación de aquél). Luis H.
Antezana cita el texto de Prada en sus “Elementos...” y también en su
“Teorías de la lectura” (1983).
La bifurcación
Ahora
bien, los caminos de ambos estudiosos de la literatura –con tantas
lecturas en común– se bifurcan: Prada venía o arribaba de la creación
literaria, recordemos que escribió: “Argal” (cuentos) en 1967, “Ya nadie
espera al hombre” en 1969, “Al borde del silencio” en 1970, “Los
fundadores del alba” (seguramente su mejor novela) en 1969, “El último
filo” en 1976, “Poco después humo” en 1990. En cambio, Luis H. Antezana
después, digamos, de haber(se) aclarado las ideas centrales que
sustentarán su obra posterior, toma el camino que va hacia la crítica
literaria y es en esta labor en donde verdaderamente produce lo mejor de
su obra, es de hecho, el crítico literario que más creativamente
utiliza todo el bagaje teórico de que dispone y que es bastante.
Nota bibliográfica:
Prada, Oropeza Renato. La Autonomía Literaria. (La Paz-Cochabamba: Los amigos del libro, 1976)
Antezana, Luis H. Elementos de semiótica literaria. (La Paz: Instituto Boliviano de Cultura, 1977)


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