¿Real? (La Pregunta por lo Real)
Autor: Marco Antonio Loza Sanjinés
Proposiciones de entrada
1.) Queremos entender lo Real inventado por Lacan a partir de la pregunta: ¿Qué es lo Real?
2.) Sostenemos que dicha pregunta no puede formularse, pues contiene en
sí misma un error, de la misma clase de error que la que se desliza
cuando preguntamos ¿qué es? dirigido al ser. Consideramos que lo Real debe ser tratado lógicamente, como se piensa sobre el Ser, la palabra parlêtre que inventa Lacan lleva en sí mismo un equívoco, ya que en francés se usa la misma palabra être tanto para ser como para ente.
El error de la pregunta: ¿Qué es lo Real? es de insuficiencia (*), eso
nos lleva a la ambigüedad de lo Real, es decir, al equívoco de lo Real:
2.1.) Primer equívoco, no hay Reales, en plural, sólo Real, en singular.
2.2.) Segundo equívoco, lo Real no es la realidad. Lo “que es” constituye la realidad. El “aquello” o el “así es” corresponde a lo Real.
Corolario: no se puede definir lo Real como se definen las cosas que son en el mundo.
3.) Así como se distingue entre el ser y el ente, nosotros distinguimos
Real de realidad. No olvidemos que Lacan, en su última enseñanza,
transforma al sujeto barrado en parlêtre (hablanteser o ser hablado y hablante),
nosotros postulamos que Lacan utiliza este neologismo para distinguir
al ser del ente. El sin-sentido que habla en el sujeto, origina el
sentido, como defensa ante lo Real, es decir, el acto de la palabra
oculta el ser.
4.) ¿Es posible escribir sobre lo Real lacaniano únicamente mediante el
equívoco? Por el momento, sostengamos que sí, tal como el equívoco dice
sobre el inconsciente.
La pregunta por la Pregunta
Toda
pregunta articula el saber con el no-saber, en una pregunta sé lo que
no sé (pensemos en la fórmula del Banquete de Platón, la distinción
entre el que ignora que no sabe, el que sabe que no sabe y el que sabe
que sabe. Sólo el segundo enunciado es el saber del filósofo). El saber
está circundado de no-saber. En cambio, en el preguntar, el no-saber
está rodeado del saber. El preguntar se encuentra en el orden del saber,
pero insertando en él un saber del no saber. Al preguntar sé lo que no
sé y sé lo que sé. En todo preguntar existe un movimiento que va de lo
no sabido a lo sabido, esto es, hay una búsqueda de alguien de algo. Hay
alguien que pregunta y un algo a que se pregunta.
Ahora bien, todas las preguntas pueden ser formuladas sobre las cosas de
este mundo, sobre la realidad y, por lo mismo, una característica
principal es que se pueden formular muchas preguntas, nunca un ente
muestra un solo aspecto. De una cosa en el mundo siempre se puede saber
algo más. Pero, y ante todo, toda pregunta, como búsqueda, siempre debe
ser contestada por quien pregunta y quien pregunta es simplemente un
intermediario entre la pregunta y lo preguntado.
En cualquier pregunta concurren estos cuatro puntos esenciales:
- El que pregunta.
- Aquello de que se pregunta.
- Aquello que se pregunta.
- Aquello a que se pregunta.
Podemos ejemplificarlo —provocativamente— preguntando: ¿Qué es la
realidad? La realidad constituye “aquello de que se pregunta”; lo que
sea es “aquello que se pregunta”; sólo un sujeto puede preguntarse a sí
mismo sobre la realidad, es “aquello a que se pregunta”, un sujeto se
interroga, en su búsqueda, sobre la realidad y él mismo responde,
entonces ocurre que el “aquello a que se pregunta” se identifica con
“aquello de que se pregunta”.
La pregunta por lo Real
En
lugar de preguntar directamente sobre ¿Qué es la realidad?, deberíamos
haber ido “de abajo hacia arriba” y preguntar por ejemplo: ¿Qué es el
triángulo? o ¿Qué es el hombre? Y habríamos caminado en nuestra
búsqueda hasta la realidad, hasta lo que existe, siguiendo así la regla
lógica del género próximo y la diferencia específica. Pero una vez
arribado a este punto preguntaríamos, ¿qué hace que la realidad sea la
realidad? La pregunta de Leibniz: ¿Por qué existe algo en lugar de nada?
En este punto el lenguaje falla y no podemos seguir, todas las
preguntas corren el peligro de transformase en aporías, por eso Lacan
pudo decir que “lo real es sin-sentido”, es decir, no responde a ninguna
pregunta, no hay ”aquello a que se pregunta”, se esfuma. Lacan también
pudo decir que lo real sólo corresponde a una interpretación del
inconsciente, a una interpretación de un saber que se sabe sin saberlo.
Nosotros encontramos aquí, que la verdadera pregunta, la que no puede
realizarse, es la pregunta por el ser, proponemos que el problema
ontológico, en su historia, vuelve —como el retorno de lo reprimido—
como Real.
Hay una imprecisión, un encuentro —siempre fallido— entre el habla y el cuerpo, entre lalengua y el cuerpo. Lalengua es
un acontecimiento del ser del hombre, para que se dé el lazo del ser
con el ente, en totalidad. Si el hombre pertenece a la totalidad reunida
del ente es por medio de lalengua. Y, sin embargo, dice Heidegeer: "el
habla es lo que primero crea el lugar abierto de la amenaza y del error
del ser y la posibilidad de perder el ser, es decir, el peligro" (**).
Ahora bien, el Psicoanálisis no es una Ontología.
Notas:
(*)
Desarrollamos, seguimos e interpretamos aquí, al filósofo boliviano
Rubén Carrasco de la Vega, de quien escuchamos la ponencia: La Einailogía. Primer Encuentro Boliviano de Filosofía en La Paz, 1991.
(**) Martin Heidegger. Hölderlin y la esencia de la poesía, en: Arte y Poesía. (México: Fondo de Cultura Económica; 1992). Pág. 133.


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